Las últimas operaciones aéreas de fuerzas de Israel y Estados Unidos muestran un énfasis creciente en neutralizar las capacidades misilísticas de Irán, especialmente su componente balístico. En ese contexto, se reportó la destrucción de infraestructura asociada a misiles “Shahab-3”, incluyendo sitios de lanzamiento y elementos de apoyo, lo que —de confirmarse— podría afectar la disponibilidad operativa de estos sistemas de largo alcance.
De acuerdo con reportes difundidos por Army Recognition, la Fuerza Aérea israelí habría empleado cazabombarderos F-16I “Sufa” en el marco de la denominada “Operación Roaring Lion”, configurados con misiles Rampage y tanques externos de combustible de 600 galones. Este tipo de configuración apunta a sostener perfiles de misión de mayor alcance y duración, necesarios para operaciones a larga distancia.
En paralelo, la Fuerza Aérea de Estados Unidos publicó material inicial relacionado con lanzamientos de misiles ATACMS desde lanzadores HIMARS bajo la denominación “Operation Epic Fury”, destacando la capacidad de despliegue rápido y ataque de precisión contra objetivos en profundidad dentro del espacio operacional.
Rampage: misil aire-superficie para empleo “stand-off”
El misil Rampage —desarrollado conjuntamente por Israel Aerospace Industries (IAI) y Elbit Systems— deriva de tecnología asociada a cohetería de artillería de lanzamiento terrestre, adaptada para su uso desde aeronaves. En la información disponible, se le atribuye una ojiva cercana a 150 kg y un enfoque orientado a blancos fijos de alto valor, como centros de mando y control, instalaciones de radar y depósitos de municiones.
En cuanto a su guiado, se menciona una combinación de navegación inercial con asistencia satelital, con alcances reportados de 150 a 250 km. El propósito operacional es permitir que la plataforma lance fuera del paraguas de defensas antiaéreas, reduciendo la exposición del avión y aumentando su supervivencia.
Qué aporta la dupla F-16I–Rampage
La integración del Rampage en el F-16I “Sufa” refuerza una capacidad de ataque a distancia (stand-off): golpear infraestructura crítica sin necesidad de penetrar en profundidad dentro de zonas altamente defendidas. En términos prácticos, combina alcance, autonomía (potenciada por combustible externo) y precisión, facilitando misiones contra objetivos sensibles o fortificados con un nivel de riesgo menor para la aeronave y su tripulación.
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