Copenhague confirmó esta semana que una directiva militar de 1952 continúa plenamente vigente y se aplica también a Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Según explicó el Ministerio de Defensa danés, la instrucción establece que, ante un ataque armado, las fuerzas deben resistir de inmediato y sin aguardar una orden política o una autorización adicional.
La aclaración surgió tras un debate interno en Dinamarca impulsado por la creciente tensión política alrededor del papel estratégico de Groenlandia en el Ártico, en un contexto donde Washington ha vuelto a poner el foco sobre la isla. El pronunciamiento oficial buscó despejar dudas sobre cuál es la reacción exigida por norma cuando se identifica una agresión, sin importar el origen del atacante.
Una regla “automática” ante un ataque
En términos prácticos, la directiva fija un criterio claro: si una unidad danesa es atacada —o se constata un ataque en territorio bajo responsabilidad danesa— la respuesta debe activarse de forma inmediata, sin esperar confirmaciones formales de que “ya comenzó la guerra” o de que exista una cadena de instrucciones desde el nivel político.

El trasfondo histórico también es relevante. La orden se adoptó en los primeros años de la Guerra Fría y suele interpretarse como una lección aprendida por Dinamarca tras la experiencia de abril de 1940, cuando el país fue sorprendido por la invasión alemana antes de articular una respuesta efectiva. La intención del marco de 1952 fue evitar que un ataque súbito —acompañado de confusión o interrupciones de comunicaciones— paralizara la reacción de las fuerzas.
Advertencia ante desinformación y órdenes fraudulentas
La directiva no solo apunta a reaccionar rápido. También asume que, al inicio de hostilidades, un agresor puede intentar confundir a autoridades, tropas o población mediante mensajes engañosos u órdenes falsas. Por lo mismo, instruye a mantener la resistencia salvo que exista plena certeza sobre la legitimidad de una orden de alto el fuego o de desmovilización.
Groenlandia, Pituffik y el factor Estados Unidos
La discusión se produce en un momento en que Groenlandia vuelve a ser tratada como un punto crítico de seguridad ártica. En la isla se encuentra la Pituffik Space Base (EE. UU.), considerada clave para misiones de alerta temprana y vigilancia, amparada en acuerdos bilaterales históricos entre Washington y Copenhague.
Desde la óptica danesa, la confirmación de la norma de 1952 busca reforzar una idea central: Groenlandia está integrada en las obligaciones de defensa del Reino de Dinamarca, incluso cuando el debate actual involucre a aliados y complique el escenario político.
Fuentes: Berlingske (vía Ritzau) y Associated Press (AP).
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