Según han reportado medios especializados, directivos de empresas como Ace Aeronautics han mantenido reuniones con representantes del Ejército de Chile y de otras instituciones de América del Sur para presentar su oferta de helicópteros UH-60 Black Hawk usados, pero modernizados, destinados a fuerzas armadas, policiales y organismos estatales de la región.
Durante los últimos años, el Ejército de Estados Unidos ha iniciado el proceso de retiro de parte de sus helicópteros UH-60 en las versiones Alpha y Lima, a medida que avanza la incorporación de unidades más modernas de la variante Mike. Si bien existieron programas orientados a actualizar la aviónica de los antiguos UH-60L mediante cabinas digitales similares a las del UH-60M, Washington ha optado progresivamente por reemplazar parte de esas plataformas por aeronaves de nueva fabricación.
El UH-60 Black Hawk, en servicio desde comienzos de la década de 1980, ha mantenido un alto grado de operatividad a lo largo de cuatro décadas. Su relevancia no disminuyó tras el fin de la Guerra Fría; por el contrario, las campañas en Afganistán e Irak consolidaron su uso masivo por parte de fuerzas estadounidenses y socios internacionales. En América Latina, Colombia destaca como uno de los principales operadores regionales de esta plataforma, empleada ampliamente en operaciones militares, lucha contra el narcotráfico, transporte táctico y misiones de apoyo estatal.
A partir del retiro de unidades más antiguas, pero todavía con remanentes importantes de horas de vuelo y ciclos operativos, se ha abierto un mercado atractivo para helicópteros Black Hawk de segunda mano. A través de programas como BEST del Gobierno de Estados Unidos, distintas aeronaves han sido vendidas, reacondicionadas o donadas a países aliados de Estados Unidos, operadores de la OTAN y clientes que buscan una solución más rápida y por sobre todo más económica frente a la adquisición de helicópteros completamente nuevos.
Uno de los casos más visibles es Portugal. El país luso ha avanzado en la incorporación de UH-60 Black Hawk modernizados tanto para su Fuerza Aérea como para su Ejército, mediante contratos con empresas privadas y mecanismos de adquisición vinculados a estructuras de la OTAN. Estas compras le permiten acceder a una plataforma probada, con costos competitivos y plazos de entrega más reducidos, pero equipada con aviónica y sistemas actualizados para responder a sus necesidades operacionales.
¿Una alternativa para América Latina?
América Latina y el denominado “sur global” aparecen como mercados naturales para este tipo de aeronaves. Muchos países de la región enfrentan limitaciones presupuestarias, pero al mismo tiempo necesitan renovar capacidades de transporte, evacuación aeromédica, apoyo a fuerzas especiales, vigilancia fronteriza, lucha contra el narcotráfico, rescate y respuesta ante emergencias.
En ese contexto, los Black Hawk de segunda mano ofrecen una combinación difícil de ignorar: disponibilidad relativamente amplia, una cadena logística global, experiencia operacional comprobada y la posibilidad de ser modernizados por empresas especializadas en aviónica, mantenimiento, integración de sensores y adaptación a misiones específicas.
Sin embargo, los factores políticos no son menores. La compra de material estadounidense, incluso cuando se trata de aeronaves usadas y modernizadas por empresas privadas, sigue dependiendo en buena medida de autorizaciones, repuestos, soporte y relaciones estratégicas con Washington. En un escenario internacional cada vez más incierto, los países latinoamericanos no pueden tomar a la ligera el riesgo de eventuales restricciones, bloqueos de componentes o cambios de criterio político que afecten la disponibilidad futura de las plataformas.
El caso colombiano resulta ilustrativo. Bogotá es el mayor operador latinoamericano del Black Hawk y uno de los más importantes a nivel mundial. No obstante, las tensiones políticas recientes entre Colombia y Estados Unidos han vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad que implica depender de una sola fuente de suministro. Al mismo tiempo, Perú recibió helicópteros UH-60A donados por Estados Unidos, en una operación cubierta como primicia por Seguridad y Defensa Noticias, reforzando el papel de Washington en la transferencia de este tipo de capacidades hacia países aliados en la lucha contra el narcotráfico.
Por ello, para países como Chile, Argentina, Perú, Colombia o Brasil, la opción Black Hawk de segunda mano puede ser atractiva, pero debe evaluarse no solo desde el punto de vista técnico o presupuestario, sino también desde una perspectiva estratégica. La clave estará en asegurar soporte de largo plazo, paquetes de modernización sostenibles, participación de MRO locales y márgenes razonables de autonomía operativa.
Los requerimientos civiles: una opción poco explotada
Más allá del ámbito militar, el Black Hawk también aparece como una plataforma interesante para misiones civiles y de seguridad pública. El aumento de incendios forestales, terremotos, inundaciones y otros desastres naturales ha elevado la necesidad de helicópteros robustos, multimisión y capaces de operar en condiciones exigentes.

En este punto, las modificaciones ofrecidas por empresas privadas abren una ventana de oportunidad. Durante FIDAE 2026, Seguridad y Defensa Noticias entrevistó a Mark Rogerson, de Rogerson Kratos, quien explicó las capacidades que su compañía puede integrar en helicópteros provenientes del programa BEST del U.S. Army. Entre ellas destacan cabinas digitales, sistemas FLIR, mejoras de seguridad operacional, entrenamiento local y configuraciones para combate de incendios forestales.
Una de las soluciones más relevantes es la instalación de estanques internos para agua o retardante, con capacidad de operar bajo un esquema roll on-roll off, sin modificaciones estructurales mayores. Esto permite que un mismo helicóptero pueda cumplir misiones militares, policiales, de rescate o de combate de incendios, dependiendo de la configuración requerida.
Para América Latina, donde muchos Estados enfrentan simultáneamente amenazas de seguridad, emergencias naturales y restricciones presupuestarias, esta flexibilidad puede resultar especialmente atractiva. No se trata solamente de comprar helicópteros usados, sino de adquirir una plataforma modernizada, adaptable y con posibilidades reales de integración local.
El desafío estará en equilibrar precio, disponibilidad, autonomía logística y contexto político. Si las empresas proveedoras logran ofrecer paquetes competitivos, con soporte técnico sólido y tiempos de entrega razonables, los cielos latinoamericanos podrían transformarse en un nuevo espacio para estos viejos-nuevos Black Hawk.
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