Autor: Álvaro Peñaloza Sacco
Recientemente, la bancada de Renovación Nacional (RN) presentó una propuesta para cambiar el nombre de la Región Metropolitana a «Región Metropolitana del General Manuel Baquedano.
Si bien renombrar una región es una decisión válida y puede tener implicaciones históricas, ¿es este el momento más adecuado para enfocarse en tal cambio? En un país que enfrenta serios desafíos en materia de seguridad, defensa y migración, esta propuesta subraya la desconexión preocupante entre la clase política y las verdaderas necesidades del país.
Las amenazas reales que enfrenta Chile
Chile enfrenta hoy un cúmulo de riesgos que deberían estar en el centro de la agenda legislativa. Desde la carencia de equipamiento adecuado en las fuerzas de seguridad, la creciente migración ilegal que facilita la infiltración de elementos criminales, hasta la transformación del país en un punto clave para el tráfico de drogas hacia mercados extranjeros, los desafíos son claros y urgentes. Sin embargo, en lugar de centrarse en estos problemas, los legisladores parecen distraídos con gestos simbólicos que, aunque pueden ser bien intencionados, no resuelven las crisis inmediatas.
El estado de la seguridad nacional
Los problemas de seguridad en Chile son bien conocidos. Las fuerzas de seguridad, tanto policiales como militares, carecen del equipo adecuado para responder a las crecientes amenazas internas y externas. Esta falta de preparación está acompañada de políticas que limitan su capacidad para actuar y proteger a la ciudadanía. Mientras tanto, Bolivia y su acuerdo con Irán, que incluye la entrega de drones kamikaze, representa una amenaza geopolítica directa, y las bandas criminales que cruzan libremente nuestras fronteras agravan la situación.
La necesidad de un enfoque estratégico
En lugar de centrarse en cambiar nombres de regiones, los partidos políticos deberían estar discutiendo cómo fortalecer las capacidades de las fuerzas de armadas y de orden a través de empresas estratégicas de defensa (EED) que no solo existan en el ámbito estatal, como FAMAE, ENAER y ASMAR, sino también en el sector privado. Empresas privadas especializadas pueden aportar una visión más moderna y dinámica a la Seguridad Nacional (HLS), mientras se filtran las pequeñas empresas que solo revenden productos sin agregar valor estratégico.
Además, las decisiones legislativas deben centrarse en fortalecer las fronteras, mejorar la inteligencia, y garantizar que nuestras fuerzas de seguridad puedan reaccionar de manera efectiva a las crecientes amenazas. El enfoque en la defensa interna, desde la mejora en los chalecos balísticos, vehículos blindados, hasta la inversión en nuevas tecnologías de inteligencia (OSINT-SIGINT-IMINT, entre otras), debería ser prioritario.
¿Qué debería hacer la clase política?
La propuesta de renombrar la Región Metropolitana podría parecer un tema menor comparado con las serias amenazas que enfrenta el país. Chile necesita una clase política que actúe con responsabilidad, que entienda la gravedad de los riesgos actuales y que impulse soluciones concretas.
Los desafíos de la seguridad no son solo una cuestión de recursos, sino de prioridades. El Congreso debe legislar para garantizar que Chile tenga la capacidad de protegerse a sí mismo de amenazas internas y externas, y asegurar que nuestras fuerzas de orden y seguridad puedan actuar de manera eficiente. Las políticas deben estar alineadas con las necesidades urgentes de la nación y no con decisiones simbólicas que hacen poco para enfrentar los desafíos reales.
Un llamado a la cordura…
Es hora de que los líderes políticos en Chile comprendan cuáles son las verdaderas amenazas que el país enfrenta. Los ciudadanos no necesitan cambios en los nombres de las regiones; necesitan seguridad, protección, y un enfoque estratégico que garantice la estabilidad y el futuro del país. Como dice el dicho anglosajón, «they are preaching to the choir» (le están predicando al coro), algo que ocurre especialmente en tiempos de elecciones, en donde solo le hablan a su base y no a quienes tienen que “encantar” con cambios que realmente mejoren las condiciones de vidas de los ciudadanos. En lugar de enfocarse en cambiar el nombre de una región, los partidos políticos deberían estar transmitiendo un mensaje claro: la seguridad y la defensa nacional son objetivos primordiales que se deben lograr haciendo lo que sea necesario para proteger a Chile. Esto implica acciones concretas, como fortalecer las fuerzas de seguridad, invertir en nuevas tecnologías, y mejorar la seguridad fronteriza. Los anuncios no sirven…se requieren acciones.
Mientras las amenazas crecen, no hay lugar para la desconexión de la realidad. La clase política debe priorizar las necesidades reales de Chile antes de que sea demasiado tarde.
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FELICITO A DON ALVARO PEÑALOZA POR ESTE EXTENSO PLANTEAMIENTO Y ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON LO EXPRESADO. EFECTIVAMENTE LA SEGURIDAD DEL PAÍS EN RIESGO. SÓLO UN CIEGO NO LO PUEDE VER. LOS CAMBIO DE NOMBRE DE REGIONES DEL PAÍS ES SÓLO UNA ESTUPIDEZ EN ESTE MOMENTO QUE VIVE EL PAÍS.