El Pentágono finalmente ha adjudicado el contrato para el futuro caza Next Generation Air Dominance (NGAD) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos a Boeing, anunció el presidente Donald Trump el viernes.
El caza de sexta generación, que reemplazará al F-22 Raptor, será designado como F-47, dijo Trump. Contará con “tecnologías furtivas de última generación que lo harán prácticamente invisible” y volará junto a múltiples drones autónomos de combate colaborativo. “Es algo que nadie ha visto antes”, afirmó Trump en un anuncio en la Oficina Oval junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general David Allvin, y el teniente general Dale White, subdirector militar de adquisiciones, tecnología y logística de la Fuerza Aérea.

“En términos de todas las características de un caza, nunca ha habido nada siquiera cercano a esto, desde la velocidad hasta la maniobrabilidad y la capacidad de carga útil”, “Nuestros enemigos nunca lo verán venir”, continuó. Allvin afirmó en un comunicado que el F-47 será “el caza más avanzado, letal y adaptable jamás desarrollado”. “No estamos construyendo solo otro caza, Estamos moldeando el futuro de la guerra y enviando un mensaje a nuestros enemigos”.
La competencia por el NGAD se redujo a Lockheed Martin y Boeing después de que Northrop Grumman anunciara en 2023 que no participaría en el programa como contratista principal. “Reconocemos la importancia de diseñar y construir un caza de sexta generación para la Fuerza Aérea de los EE. UU.”, dijo Steve Parker, presidente y director ejecutivo interino de Boeing Defense, Space and Security. “Para esta misión, hemos realizado la inversión más significativa en la historia de nuestro negocio de defensa y estamos listos para proporcionar la aeronave NGAD más avanzada e innovadora para apoyar la misión”.
Lockheed Martin expresó su decepción por el resultado de la competencia pero aseguró que está “seguro de haber presentado una solución competitiva”. La empresa no aclaró si planea impugnar la adjudicación del contrato.
El F-47 será el núcleo del concepto NGAD de “familia de sistemas”, que también incluirá drones de combate colaborativo, sensores avanzados, armamento de vanguardia y otras tecnologías que mejorarán su capacidad de conexión con satélites y otras aeronaves. La Fuerza Aérea ha sostenido que el NGAD es necesario para contrarrestar adversarios avanzados, como China.
General Atomics y Anduril están desarrollando sus propios drones de combate colaborativo, los RFQ-42A y RFQ-44A, respectivamente, que serán la primera generación de “alas leales” para el F-35 o el F-47. Las futuras generaciones ya están en desarrollo. La Fuerza Aérea quiere que estos drones sean relativamente económicos, autónomos y capaces de realizar misiones de reconocimiento, ataques, guerra electrónica y señuelo. Además, se espera que cuenten con motores adaptativos de próxima generación (NGAP), diseñados para ajustarse a la mejor configuración según la situación, maximizando empuje y eficiencia. General Electric Aerospace y Pratt & Whitney compiten por el desarrollo del NGAP.
Doug Birkey, director ejecutivo del Instituto Mitchell de Estudios Aeroespaciales, señaló que la victoria de Boeing fortalecerá la base industrial de defensa, ya que ahora los tres principales contratistas aeroespaciales de EE. UU. tienen contratos para construir aviones furtivos de quinta o sexta generación. Lockheed fabrica el F-35, mientras que Northrop desarrolla el B-21 Raider, considerado el primer avión de sexta generación del mundo. “Para el país, esto es clave para la innovación, la competencia y la producción en volumen”, afirmó Birkey. “Nuestra capacidad de producción masiva ha sido limitada y debemos reconstruir la base industrial de defensa para afrontar los desafíos actuales. Este es un paso importante en esa dirección”.
Sin embargo, Boeing ha enfrentado dificultades en los últimos años, tanto en el sector civil como en el militar. Los accidentes de los 737 Max dejaron casi 350 muertos, y en julio de 2024 la compañía llegó a un acuerdo con el Departamento de Justicia para evitar un juicio penal por fraude relacionado con estos accidentes. En enero de 2024, una puerta de un 737 Max se desprendió en pleno vuelo, lo que generó una crisis mediática. Además, los trabajadores de Boeing realizaron una huelga de casi dos meses el año pasado debido a disputas contractuales.
En el ámbito militar, Boeing ha enfrentado problemas de calidad y retrasos con los programas del entrenador T-7A Red Hawk, el avión cisterna KC-46A Pegasus y el nuevo Air Force One, lo que ha causado miles de millones en sobrecostos. En septiembre de 2024, la empresa despidió a Ted Colbert, director de su división de defensa, debido a pérdidas financieras.
El contrato adjudicado es un acuerdo de costo más incentivo, lo que significa que el gobierno cubrirá los gastos de desarrollo del sistema y la empresa recibirá una tarifa ajustable según su desempeño. Este modelo ya se utilizó en el desarrollo del bombardero furtivo B-21 Raider de Northrop Grumman. Según el contrato, Boeing desarrollará, integrará y probará todos los componentes del caza tripulado NGAD y producirá algunos prototipos para pruebas. También contempla opciones de producción inicial a precios competitivos.
Allvin afirmó que versiones experimentales del NGAD han estado volando en los últimos cinco años, acumulando cientos de horas de prueba con tecnologías de vanguardia. “Esto confirma nuestra capacidad de innovar con confianza”, dijo.
La Fuerza Aérea espera que el F-47 realice su primer vuelo antes del final del mandato de Trump. Según Allvin, el F-47 será más económico que el F-22 y más adaptable a amenazas futuras. La Fuerza Aérea tendrá más unidades del NGAD que de los actuales F-22, de los cuales posee aproximadamente 180, con un costo unitario de 143 millones de dólares.

Trump evitó revelar el precio exacto del NGAD, argumentando que divulgar esta información comprometería detalles clasificados sobre la aeronave. No obstante, la Fuerza Aérea planea invertir 20.000 millones de dólares en el programa entre 2025 y 2029. El costo del NGAD ha sido una de sus principales vulnerabilidades. En mayo de 2024, el exsecretario de la Fuerza Aérea, Frank Kendall, pausó el programa tras recibir estimaciones que triplicaban el costo del F-35, alcanzando hasta 300 millones de dólares por unidad.
Después de revisar el programa, Kendall concluyó que el NGAD era necesario, pero dejó la decisión final en manos de la nueva administración de Trump. La Fuerza Aérea Estadounidense aún debe decidir dónde basar el F-47 y otros elementos del programa, algo que se definirá en los próximos años.
Trump también insinuó la posibilidad de vender versiones del NGAD a aliados, aunque posiblemente con características reducidas. “Porque algún día, tal vez ya no sean nuestros aliados, ¿verdad?”, dijo Trump.
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