Tras meses de expectativas, el gobierno colombiano finalmente ha tomado una decisión definitiva sobre su futuro avión de combate, el SAAB JAS39 Gripen.
Hace aproximadamente dos años, se había revelado que el Rafale era el ganador del contrato, altamente disputado. Sin embargo, la compra se frustró debido a problemas de financiamiento. Anteriormente, el Lockheed Martin F-16 Block 70/72 había sido señalado durante mucho tiempo como uno de los favoritos en la competencia destinada a la Fuerza Aérea Colombiana (FAC). No obstante, el año pasado la competencia volvió a abrirse, con el SAAB 39 Gripen y el Eurofighter Typhoon como serios contendientes.
En noviembre pasado, se dio a conocer que el Gripen era la opción preferida del gobierno colombiano, una decisión que fue finalmente anunciada esta semana por el presidente Gustavo Petro.
Los Gripen reemplazarán a la flota de cazas IAI Kfir de la FAC, los primeros de los cuales fueron adquiridos en 1989. Tras varias modernizaciones a los estándares C7, C10 y C12 (conocidos como Kfir COA en Colombia) y otras mejoras, el Kfir se mantuvo como un caza potente en manos de los pilotos colombianos. Sin embargo, en los últimos diez años, a pesar de su rendimiento, la disponibilidad operativa de la flota Kfir se redujo considerablemente y su vida técnica se agotó rápidamente. Sin un reemplazo aún para el (O)A-37B, retirado en 2020, el Kfir se mantuvo como el único avión a reacción en servicio para misiones de defensa aérea y ataque a tierra, junto al Super Tucano.
Una decisión compleja en un momento complejo
La elección del nuevo caza para la FAC (Fuerza Aérea Colombiana) se da en un contexto de inestabilidad internacional, propiciadas por la administración Trump en los Estados Unidos y por un gobierno colombiano, donde su presidente no ha desaprovechado oportunidad para crear polémicas con distintos países al reveedor del mundo mediante twitter.
Si bien la elección del SAAB Gripen posé muy importantes beneficios, tanto en transferencia de tecnología como en OffSets industriales. Cabe preguntarse cual será la reacción de Washington frente a la no elección de su contendor, el F-16V, lo que puede llevar a un bloqueo de venta de subsistemas de origen estadounidense que utiliza el avión sueco, o incluso a forzar a SAAB a elegir entre el contrato colombiano y los contratos que esta posee con el DoD estadounidense, practica utilizada por Washington en ocasiones para favorecer a su industria o a limitar transferencia de tecnológicas consideradas «sensibles» .
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