- Rumania ya cerró un acuerdo superior a los €2.000 millones con Rafael para adquirir el sistema SPYDER. En paralelo, medios griegos reportan que Atenas avanza hacia un eventual acuerdo cercano a los €3.000 millones con Israel para desarrollar su escudo aéreo multicapa llamado «Achilles Shield». Aunque el caso griego aún no es oficial, ambos procesos muestran el creciente peso de la industria israelí en la defensa europea.
Europa sigue acelerando sus inversiones en defensa aérea. La guerra en Ucrania, la amenaza de drones y misiles, y las tensiones en el flanco oriental de la OTAN y el Mediterráneo oriental han vuelto a poner estos sistemas en el centro de la planificación militar.
En ese contexto, Israel aparece nuevamente como proveedor clave. Rumania firmó un contrato de más de €2.000 millones con Rafael Advanced Defense Systems para adquirir el sistema SPYDER, mientras que en Grecia distintos reportes de prensa señalan que el gobierno estaría cerca de aprobar una compra de sistemas israelíes por unos €3.000 millones para desarrollar el denominado «Achilles Shield«. un sistema de defensa anti aérea multicapa integrado pensado en proteger las Islas Griegas del mar Egeo, las cuales son parte de una disputa historia con la republica de Turquia.
La diferencia entre ambos casos es importante. Lo de Rumania es un contrato oficial ya firmado. Lo de Grecia, en cambio, corresponde por ahora a reportes de prensa y aún no ha sido anunciado formalmente por el gobierno griego.
Rumania firma por SPYDER
El acuerdo rumano contempla la compra de varias baterías del sistema SPYDER, junto con lanzadores, misiles interceptores, radares, entrenamiento y apoyo logístico. Las entregas comenzarían dentro de un plazo aproximado de 36 meses e incluirían cooperación industrial con empresas locales.
SPYDER es un sistema móvil de defensa aérea de corto y muy corto alcance. Está diseñado para enfrentar aviones, helicópteros, drones, municiones guiadas y otras amenazas aéreas. Utiliza interceptores derivados de los misiles Python y Derby, desarrollados originalmente para combate aire-aire.
Para Rumania, la compra responde a una necesidad directa. El país es miembro de la OTAN, comparte frontera con Ucrania y se ubica en una zona especialmente sensible del mar Negro. La guerra ha demostrado la necesidad de contar con defensas más densas frente a drones, misiles y ataques de saturación.
Grecia y el eventual Achilles Shield
En el caso griego, la situación es distinta. Según reportes de prensa local, Atenas estaría avanzando hacia un acuerdo gobierno a gobierno con Israel por cerca de €3.000 millones para crear una arquitectura de defensa aérea multicapa denominada Achilles Shield.
El programa incluiría sistemas como David’s Sling y SPYDER All-in-One, de Rafael, además del Barak MX, desarrollado por Israel Aerospace Industries. El objetivo sería construir una red integrada capaz de enfrentar aviones, misiles, drones y municiones merodeadoras.
De concretarse, Achilles Shield no sería una simple compra de misiles. Sería una arquitectura completa, con sensores, centros de mando y control, interceptores, apoyo logístico, mantenimiento e integración de sistemas.
La eventual operación también tendría un componente industrial, ya que Grecia busca participación de empresas nacionales en áreas de fabricación, integración y mantenimiento.
El factor Mediterráneo oriental
El caso griego también debe leerse en el marco de la creciente cooperación entre Israel, Grecia y Chipre. Los tres países han fortalecido sus vínculos militares, energéticos y diplomáticos durante la última década.
Grecia y Chipre buscan equilibrar el creciente peso de Turquía en el Mediterráneo oriental, el Egeo y el entorno de Chipre. Israel, por su parte, necesita socios estables hacia Europa y rutas seguras en una región cada vez más competitiva.
Por eso, un eventual acuerdo griego con Israel tendría una lectura militar y geopolítica. Reforzaría la defensa aérea de Grecia y, al mismo tiempo, consolidaría el eje de cooperación entre Atenas, Nicosia y Tel Aviv.
Tecnología israelí pese a los boicots
Los casos de Rumania y Grecia muestran una realidad incómoda para algunos sectores europeos: pese a los llamados a boicot y a las críticas políticas contra Israel, sus sistemas de defensa siguen siendo altamente demandados.
La razón es simple. Europa necesita soluciones rápidas, probadas y disponibles. La guerra en Ucrania dejó en evidencia la falta de defensas suficientes frente a drones, misiles de crucero, municiones merodeadoras y ataques combinados.
En ese escenario, la industria israelí ofrece sistemas desarrollados bajo condiciones reales de amenaza. Su experiencia en defensa aérea, defensa antimisiles, sensores, guerra electrónica y mando y control la convierte en un proveedor difícil de sustituir.
Europa tiene grandes empresas de defensa, pero no siempre cuenta con sistemas equivalentes disponibles en los plazos que exige la actual situación estratégica. Por eso, países de la OTAN siguen recurriendo a Israel para cerrar brechas críticas.
Una señal para Europa
Rumania ya firmó por sistema anti aereo SPYDER. Grecia, según reportes, evalúa avanzar con su programa Achilles Shield. En conjunto, ambos programas podrían representar cerca de €5.000 millones en sistemas israelíes de defensa aérea.
Más allá de las cifras, el mensaje es claro: la defensa aérea volvió a ser una prioridad central para Europa. Y en ese campo, Israel sigue ocupando un lugar relevante.
Pese a la presión política y a los llamados a boicot, la geopolítica impone sus propias reglas. Los Estados necesitan proteger su espacio aéreo, sus bases, sus ciudades y su infraestructura crítica. En esa ecuación, la industria de defensa israelí continúa siendo una de las opciones más importantes del mercado internacional.
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