Israel comenzará a retirar decenas de transportes blindados de personal (APC) Achzarit, una plataforma veterana que acumuló un uso significativo durante la campaña terrestre en la Franja de Gaza. La medida fue aprobada por el comandante de las Fuerzas Terrestres de las FDI, mayor general Nadav Lotan, y marca el fin del servicio para vehículos que han operado durante décadas, especialmente en unidades de reserva.
De acuerdo con información publicada por el medio israelí ynet, la decisión afecta a transportes pesados altamente blindados, empleados de forma extensa durante las operaciones terrestres en Gaza iniciadas en octubre de 2023, cumpliendo tareas principalmente de apoyo en un escenario de combate urbano prolongado.
Un blindado derivado del T-55 soviético
El Achzarit es un transporte blindado capaz de trasladar entre 8 y 10 soldados, desarrollado sobre el chasis de tanques soviéticos T-55 capturados por Israel durante guerras con Estados árabes en la década de 1970. En los años 80, el país retiró la torreta de estos vehículos y reconvirtió los cascos en APC pesados, incorporando componentes de fabricación estadounidense y mejoras desarrolladas por la industria local.
Empresas israelíes —incluida Rafael— reforzaron la plataforma con blindaje adicional, incluyendo protección frente a amenazas antitanque en una configuración comparable a la empleada en los carros de combate Merkava. Además, los vehículos fueron equipados con sistemas de armas basados en ametralladoras, operables desde el interior del compartimiento de la tripulación.
Décadas de servicio operativo
A lo largo de los años, los Achzarit fueron utilizados por unidades regulares y de reserva, incluyendo brigadas de infantería mecanizada como Givati, formaciones de entrenamiento y brigadas de reserva como Alexandroni. El modelo acumuló experiencia operativa en múltiples frentes: desde la antigua “zona de seguridad” israelí en el sur del Líbano, pasando por la Segunda Intifada y operaciones en Cisjordania durante los años 2000, hasta los combates más recientes en Gaza.
Durante la última guerra, el empleo del Achzarit se concentró principalmente en funciones como evacuación de heridos, transporte de comandantes y personal de apoyo, además de misiones logísticas y administrativas asociadas al movimiento de tropas y equipos. Su participación en tareas de asalto directo habría sido más limitada.
Problemas mecánicos y debate por el reemplazo
El retiro se produce en un contexto donde los Achzarit registran fallas mecánicas recurrentes, producto del desgaste acumulado tras años de uso intensivo. Aun así, dentro de las fuerzas terrestres existían voces partidarias de mantenerlos operativos, especialmente ante el riesgo de que se reanuden enfrentamientos a corto plazo, considerando que siguen ofreciendo un nivel de protección útil para misiones de corta distancia en entornos densos como Gaza.
No obstante, críticos de la decisión apuntan a otro problema: la producción limitada de los transportes blindados más modernos del país, como el Namer (a orugas) y el Eitan (8×8). Incluso en su nivel máximo, la capacidad de fabricación permitiría incorporar solo unos pocos vehículos por mes, lo que —según advertencias internas— puede generar brechas en unidades que aún no han completado su transición hacia plataformas de nueva generación.
En paralelo, también se señala que reservistas realizaron mejoras relevantes en los Achzarit, incorporando sistemas de alerta y cámaras de visión de 360°, con el objetivo de elevar la seguridad de las tripulaciones.
Mantención costosa y repuestos escasos
Desde el mando de Fuerzas Terrestres, la evaluación oficial sostiene que los Achzarit se han vuelto cada vez más difíciles y caros de mantener, principalmente por la falta de repuestos disponibles en el mercado internacional. En ese escenario, el alto costo de sostenimiento ya no estaría justificado considerando el rol operativo más acotado que han desempeñado en el último periodo.
Israel ya ha retirado anteriormente otros vehículos considerados insuficientemente protegidos, como el M-113 de origen estadounidense, que fue eliminado progresivamente de las unidades de maniobra hacia fines de la década de 2010.
El retiro del Achzarit confirma la estrategia de Israel por consolidar una flota blindada basada en plataformas más modernas como el Namer y el Eitan, reduciendo progresivamente vehículos antiguos aunque sigan siendo útiles en misiones específicas. Sin embargo, la decisión también deja expuesto un desafío clave: la velocidad real de reemplazo, dado que la producción de nuevos transportes blindados no siempre avanza al ritmo que exige un escenario de alta intensidad como Gaza.
En caso de una reactivación del conflicto, la salida de vehículos pesados desde unidades de reserva podría tensionar la capacidad de movilidad protegida, especialmente en tareas críticas como evacuación de heridos, reabastecimiento y transporte en áreas urbanas. En ese marco, el debate no solo apunta a la obsolescencia del Achzarit, sino a si la modernización podrá completarse con rapidez suficiente para evitar vacíos operativos.
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